Preguntas comunes, respuestas claras.
Sí. Algunas cosas que contaminan el aire son tan pequeñas que no podemos verlas. También hay gases invisibles, como el ozono.
Por eso, un cielo azul no siempre significa que el aire esté limpio. Para saber cómo está, podemos consultar el Índice AIRE Y SALUD de la Ciudad de México.
Aunque no lo veas, ahí puede estar.
Porque cuando el aire está muy contaminado, correr, brincar o jugar intensamente hace que respiremos más rápido y entre más aire a nuestros pulmones.
Eso no significa que ya nunca puedas jugar afuera. Quizá sea mejor esperar, jugar menos tiempo, hacer una actividad más tranquila o entrar a un lugar protegido hasta que el aire mejore.
Cambiar el plan también es cuidarte.
Puedes notar:
Tos.
Ardor en los ojos o la garganta.
Dificultad para respirar.
Un sonido como silbido al respirar.
Presión en el pecho.
Cansancio fuera de lo normal.
Si te pasa, deja de correr o jugar y cuéntaselo enseguida a una persona adulta.
Tu cuerpo también sabe avisarte.
Porque tu cuerpo y tus pulmones todavía están creciendo. Además, las niñas y los niños suelen moverse y jugar más, así que pueden respirar más aire mientras están activos.
Eso no quiere decir que debas tener miedo. Quiere decir que las personas adultas deben ayudarte a revisar el aire y tomar buenas decisiones.
El aire contaminado puede hacer que aparezcan o empeoren la tos, los silbidos o la dificultad para respirar.
Sigue siempre las indicaciones de tu médica o médico. Si tienes un inhalador, úsalo solamente como te explicaron. También es importante que tus docentes y las personas que te cuidan sepan cómo ayudarte.
Tener asma no significa dejar de jugar: significa saber cuándo y cómo cuidarte.
Muchas veces ayuda, sobre todo si afuera el aire está muy contaminado. Pero dentro también puede haber humo, polvo, productos con olores fuertes o ventanas por donde entra el aire de la calle.
Las personas adultas pueden ayudarte a encontrar un lugar más limpio, evitar humo y ventilar cuando el aire exterior haya mejorado.
El aire de adentro también se cuida.
Sí, aunque no todo depende de ti.
Puedes:
Caminar, usar bicicleta o transporte público cuando sea posible y seguro.
Pedir que no dejen encendido el auto mientras esperan.
No quemar basura ni jugar con fuego.
Cuidar árboles y plantas.
Compartir lo que aprendiste.
Preguntar cómo está el aire antes de una actividad.
Las decisiones de las familias, las escuelas, los gobiernos y las empresas también son importantes.
Cuidar el aire es una chamba de todas y todos.
Puedes pedirle a una persona adulta que consulte la página de calidad del aire de la Ciudad de México.
Ahí aparece un índice con colores que indica cómo está el aire y qué cuidados conviene tener. También pueden revisarlo en la aplicación AIRE.
Antes de salir, échale un ojo al aire.
Una selección de contenidos de la campaña
para entender, conversar y mover el aire en tu escuela y en la casa.
Artículo de UNICEF sobre la contaminación del aire y cómo proteger a tu familia de sus efectos.
Video de 4 minutos sobre la contaminación del aire dirigido para infancias.
No tienes que hacerlo todo. Elige tres acciones posibles
para cuidar el aire desde tu vida diaria.
La calidad del aire no cambia con una sola persona, pero sí necesita muchas decisiones pequeñas, constantes y compartidas. Elige 3 acciones que sí puedas sostener y descarga tu carta-compromiso.
Apoyado por:
Aire Chilango es una campaña financiada por Breathe Cities, una iniciativa global que acompaña ciudades para limpiar el aire y proteger la salud pública.
Concepto creativo de campaña, desarrollo e implementación: otromexico, sc