El aire chilango está en todas partes: en el tráfico, en la escuela, en la casa, en la caminata, en la combi y hasta en lo que no vemos. Esta campaña es una invitación a chécarlo mejor, entender qué lo contamina y descubrir qué podemos hacer para cuidarnos sin caer en el drama ni en el regaño.
Aquí encuentras respuestas claras, recursos útiles y acciones sencillas para cuidarte sin entrar en pánico
Recursos para proteger a niñas, niños y personas vulnerables en casa, la escuela y la ciudad
Materiales y actividades para explicar la calidad del aire en clase, sin complicarlo de más
Juegos, preguntas y actividades para descubrir qué pasa con el aire y cómo cuidarlo
Conceptos básicos, mapas, datos y recursos para saber qué respiramos en la ciudad
Sin rollo: respuestas rápidas sobre el aire que respiras.
La forma más fácil es checar aire.cdmx.gob.mx.
Funciona como un semáforo: verde es buena calidad del aire; amarillo, aceptable; naranja, mala; rojo, muy mala; y morado, extremadamente mala. Mientras más intenso el color, más conviene bajar la exposición, sobre todo si eres niña o niño, persona embarazada, mayor de 60 años o tienes asma, alergias, enfermedad respiratoria o del corazón. No basta con mirar el cielo: a veces el aire se ve normal, pero puede traer contaminantes que no se ven.
Acción chilanga: antes de salir, hacer ejercicio o llevar niñas y niños al parque, dale una checada al aire.
Sí. El cielo puede verse “limpio” y aun así traer contaminantes invisibles, como partículas finas, ozono, dióxido de nitrógeno o monóxido de carbono. Algunos no tienen color ni olor, pero pueden irritar ojos y garganta, provocar tos, dificultar la respiración o agravar problemas como asma. Por eso la calidad del aire no se mide “a ojo”, sino con estaciones de monitoreo y contaminantes específicos.
En chilango: que no se vea chafa no significa que esté chido.
Acción chilanga: no te vayas solo por cómo se ve el cielo; checa el reporte de calidad del aire.
Son partículas diminutas que flotan en el aire. Las PM10 son pequeñas; las PM2.5 son todavía más finas. Justo por su tamaño pueden entrar al sistema respiratorio; las más pequeñas pueden llegar profundo a los pulmones y, en algunos casos, pasar al torrente sanguíneo. Pueden venir de combustión, polvo, humo, transporte, quema de basura, incendios, obras, industria y otras fuentes.
En chilango: son polvitos microscópicos que no siempre ves, pero sí puedes respirar.
Acción chilanga: cuando el aire esté mal, baja la actividad física intensa al aire libre y pon más atención si hay niñas, niños, personas mayores o alguien con asma en casa.
Son partículas diminutas que flotan en el aire. Las PM10 son pequeñas; las PM2.5 son todavía más finas. Justo por su tamaño pueden entrar al sistema respiratorio; las más pequeñas pueden llegar profundo a los pulmones y, en algunos casos, pasar al torrente sanguíneo. Pueden venir de combustión, polvo, humo, transporte, quema de basura, incendios, obras, industria y otras fuentes.
En chilango: son polvitos microscópicos que no siempre ves, pero sí puedes respirar.
Acción chilanga: cuando el aire esté mal, baja la actividad física intensa al aire libre y pon más atención si hay niñas, niños, personas mayores o alguien con asma en casa.
Una contingencia ambiental se activa cuando la contaminación llega a niveles que pueden afectar la salud y se necesitan medidas especiales para reducir exposición y emisiones. No significa que “de pronto apareció” la contaminación: muchas veces se juntan emisiones, calor, radiación solar, poco viento o condiciones que impiden que los contaminantes se dispersen. Por eso se piden cambios temporales, como reducir actividades al aire libre o aplicar restricciones vehiculares.
En chilango: es una alerta para bajarle al riesgo mientras el aire se pone pesado.
Acción chilanga: cuando haya contingencia, sigue las recomendaciones oficiales y evita ejercicio intenso al aire libre.
Todas las personas podemos sentir los efectos del aire contaminado, pero algunas deben cuidarse más: niñas y niños, personas embarazadas, personas mayores, quienes tienen asma, alergias, EPOC, enfermedades del corazón o respiratorias, y quienes trabajan mucho tiempo al aire libre. En estos grupos, la exposición puede causar más molestias o agravar síntomas.
En chilango: si cuidas a alguien vulnerable, el aire también entra en la lista de pendientes.
Acción chilanga: si alguien presenta tos, irritación, falta de aire, dolor de pecho o síntomas raros, baja la exposición y consulta con personal de salud.
Sí, pero depende de cómo esté el aire y de quién seas. Si el índice marca buena calidad, va. Si está aceptable o mala, las personas sensibles deberían reducir actividades vigorosas como correr, jugar futbol, hacer bici intensa o ejercicio pesado. Si está muy mala o extremadamente mala, conviene mover actividades a interiores libres de humo, reprogramarlas o bajar mucho la intensidad.
En chilango: no se trata de encerrarte siempre; se trata de elegir mejor el cuándo, dónde y cuánto.
Acción chilanga: cambia horarios, baja intensidad o busca rutas menos expuestas cuando el aire ande chafa.
Sí. La casa no es una burbuja mágica. El aire interior puede contaminarse por humo de tabaco, anafres, cocina sin ventilación, polvo, humedad, moho, aromatizantes, incienso, solventes, pinturas, plaguicidas y algunos productos de limpieza. También puede entrar contaminación de la calle, sobre todo si vives cerca de avenidas con mucho tráfico o abres ventanas cuando el aire exterior está mal.
En chilango: el aire de afuera entra, y el de adentro también se ensucia.
Acción chilanga: ventila cuando el aire exterior esté mejor, evita quemas dentro de casa y no mezcles productos de limpieza.
Una selección de contenidos de la campaña
para entender, conversar y mover el aire en tus redes
No tienes que hacerlo todo. Elige tres acciones posibles
para cuidar el aire desde tu vida diaria.
La calidad del aire no cambia con una sola persona, pero sí necesita muchas decisiones pequeñas, constantes y compartidas. Elige 3 acciones que sí puedas sostener y descarga tu carta-compromiso.
Apoyado por:
Aire Chilango es una campaña financiada por Breathe Cities, una iniciativa global que acompaña ciudades para limpiar el aire y proteger la salud pública.
Concepto creativo de campaña, desarrollo e implementación: otromexico, sc