Preguntas comunes, respuestas claras.
Consulta el Índice AIRE Y SALUD de la Ciudad de México antes de comenzar las actividades y vuelve a revisarlo si las condiciones cambian.
Cuando la calidad del aire empeora, no siempre es necesario suspender toda actividad de inmediato. Primero pueden tomarse medidas como:
Reducir la intensidad.
Hacer más pausas.
Acortar la duración.
Cambiar la actividad de horario.
Trasladarla a un espacio interior.
Si el nivel de riesgo es alto, lo indicado es mover las actividades al interior o reprogramarlas.
Tip chilango: un cielo despejado no garantiza aire limpio. Hay contaminantes que no se ven.
No te quedes solamente con la consulta de primera hora. La calidad del aire puede variar durante el día.
Si empeora:
Suspende temporalmente las actividades intensas.
Lleva al grupo a un espacio interior.
Observa si alguien presenta molestias.
Informa a la coordinación escolar.
Sigue el protocolo establecido por la escuela.
Conviene que el plantel defina de antemano quién revisa el índice, quién toma decisiones y cómo se comunica el cambio al personal y a las familias. Los programas escolares de banderines buscan precisamente convertir el estado del aire en una señal visible para toda la comunidad.
No. Todo el grupo merece protección, pero algunas personas pueden presentar síntomas antes o requerir cuidados adicionales.
Pon especial atención a estudiantes con:
Asma.
Alergias o enfermedades respiratorias.
Enfermedades cardiacas.
Inmunidad debilitada.
Sensibilidad conocida a la contaminación.
También puede haber estudiantes sin diagnóstico previo que presenten molestias. Por eso es importante observar al grupo completo y no señalar públicamente a quienes tienen alguna condición de salud.
La contaminación puede provocar o agravar:
Tos.
Silbidos al respirar.
Dificultad para respirar.
Opresión en el pecho.
Irritación de ojos, nariz o garganta.
Dolor de cabeza.
Cansancio o mareo inusual.
Si aparecen síntomas, detén la actividad, lleva al estudiante a descansar en un espacio protegido y aplica el protocolo escolar. Quienes tengan asma deben seguir su plan de acción y utilizar medicamentos únicamente como fueron prescritos. Si la molestia no mejora o existe dificultad importante para respirar, solicita atención médica.
No automáticamente.
El aire exterior puede entrar por puertas, ventanas y sistemas de ventilación. Además, dentro de la escuela puede haber otras fuentes de contaminación: polvo, humedad, moho, productos de limpieza, materiales de arte o emisiones de vehículos cercanos.
Cuando el problema sea el aire exterior, pueden cerrarse temporalmente las ventanas y realizar actividades menos intensas dentro del plantel. Pero también es importante que la escuela mantenga limpios y en buen estado los espacios y sistemas de ventilación.
No existe una regla única: hay que considerar el contaminante, las condiciones del edificio y las indicaciones oficiales.
Empieza por lo cotidiano:
El humo que sale de algunos vehículos.
El polvo que se levanta.
El olor de una quema.
El aire que mueve una hoja.
Las partículas que viajan aunque no podamos verlas.
Explícales que la contaminación no significa que todo el aire sea veneno ni que salir siempre sea peligroso. Significa que hay días y lugares en los que necesitamos cuidarnos más.
Permite que hagan preguntas, relacionen el tema con su entorno y propongan soluciones. El objetivo no es generar miedo, sino darles herramientas para comprender y actuar.
Hablar claro también es cuidar.
Puedes trabajar la calidad del aire desde distintas materias:
Registrar durante una semana el color del índice y elaborar una gráfica.
Comparar cómo cambia el aire según la hora.
Dibujar las rutas que hacen las partículas por la ciudad.
Identificar posibles fuentes alrededor de la escuela.
Escribir historias desde el punto de vista de una partícula.
Diseñar recomendaciones para el recreo.
Crear un diario del aire con observaciones, emociones y preguntas.
Cuando la calidad del aire no permita salir, mantén al grupo activo con movimientos moderados dentro del aula, juegos de imitación, pausas activas o dinámicas que no requieran esfuerzo intenso.
Cuidar el aire no depende solamente de decisiones individuales.
La comunidad escolar puede:
Consultar diariamente la calidad del aire.
Contar con un protocolo para actividades exteriores.
Mantener comunicación clara con las familias.
Evitar que autos y transportes permanezcan encendidos frente a la escuela.
Detectar humedad, polvo, moho u olores persistentes.
Revisar los productos usados en limpieza, arte y mantenimiento.
Escuchar las observaciones de estudiantes y personal.
Reportar problemas a quienes administran el plantel.
Una escuela no puede resolver por sí sola la contaminación de la ciudad, pero sí puede reducir exposiciones, enseñar a interpretar la información y construir una cultura de cuidado colectivo.
Una selección de contenidos de la campaña
para entender, conversar y mover el aire en tus clases.
Pon a prueba lo que sabes sobre la calidad del aire y descubre si le sabes chido.
Conoce cuándo aumenta el ozono, cómo entra al cuerpo y por qué puede afectar tu salud aunque no lo veas.
Página con recursos, PDF y actividades sobre calidad del aire para docentes.
Mapa interactivo en vivo de contaminación del aire a nivel mundial con rankings y datos interesantes.
Una serie de ejercicios y recursos de la EPA para docentes
Mapa de calidad del aire de la Ciudad de México.
Tablas y datos sobre contaminación de aire en interiores, de Our World in Data.
Datos sobre los impactos en la salud de la calidad del aire en distintos países (incluido México).
Descripción de las fuentes contaminantes y sus emisiones en la CDMX y zona conurbada.
Sensibilización sobre los impactos de la contaminación atmosférica y algunas soluciones.
La contaminación del aire es un problema mundial para la salud de los niños.
Todos tenemos un papel para proteger a los niños del aire contaminado.
Efectos de la contaminación del aire en la salud de los niños.
Video de 4 minutos sobre la contaminación del aire dirigido para infancias.
Este informe resume los últimos conocimientos científicos sobre la relación existente entre la contaminación atmosférica y los efectos adversos en la salud de los niños.
Descripción de la contaminación y sus impactos, hecho en México.
Infografía diseñada para informar sobre la relación entre la contaminación del aire y las enfermedades no transmisibles (ENT).
Recursos de apoyo al aprendizaje sobre ozono y calidad del aire.
Curso para desarrollar la competencia de los estudiantes y profesionales de la salud para informar de manera clara y oportuna.
Mapa que muestra las emisiones de más de 2.7 millones de fuentes según los sectores y las regiones geográficas de interés.
Lineamientos para la obtención y comunicación del índice de calidad del aire y riesgos a la salud.
Mapa de calidad del aire que se genera en las estaciones de monitoreo ubicadas en las diversas entidades federativas.
Programa que integra estrategias y acciones para mejorar la calidad del aire y proteger la salud de la población.
Documento con recomendaciones cuantitativas relativas a la salud para la gestión de la calidad del aire.
Libro con entrevistas sobre las personas que realizaron las políticas públicas e investigaciones sobre calidad del aire en México.
Mosaicos de calida del aire en intervalos de concentración, para observar la evolución de la calidad del aire.
No tienes que hacerlo todo. Elige tres acciones posibles
para cuidar el aire desde tu vida diaria.
La calidad del aire no cambia con una sola persona, pero sí necesita muchas decisiones pequeñas, constantes y compartidas. Elige 3 acciones que sí puedas sostener y descarga tu carta-compromiso.
Apoyado por:
Aire Chilango es una campaña financiada por Breathe Cities, una iniciativa global que acompaña ciudades para limpiar el aire y proteger la salud pública.
Concepto creativo de campaña, desarrollo e implementación: otromexico, sc